jueves, 5 de abril de 2012

Carmen Morraya y los mandamientos de la bailora

El 9 de diciembre de 1951 Vicente Escudero presentó su Decálogo del baile flamenco.  Fue en el Trascacho, un local de Barcelona.

El Decálogo del baile flamenco o como también es llamado 'Los diez mandamientos del baile masculino flamenco puro' son diez normas que Vicente Escudero estima de obligado cumplimiento para que un baile pueda ser llamado puro.

Son normas, como bien digo, de obligado cumplimiento, sin que este aspecto admita discusión. Vicente Escudero no parece dejar mucho lugar a posibles innovaciones. Un intento claro de distinguir el flamenco flamenco, de otros flamencos menos flamencos con alguien diría.  Se abrió la defensa del purismo.

El decálogo era el siguiente:

I.    Bailar en hombre.
II.   Sobriedad.
III.  Girar la muñeca de dentro a fuera, con los dedos  juntos
IV.   Las caderas quietas.
V.    Bailar asentao y pastueño.
VI.   Armonía de pies, brazos y cabeza.
VII.  Estética y plástica sin mistificaciones.
VIII. Estilo y Acento.
IX.    Bailar con indumentaria tradicional.
X.      Lograr variedad de sonidos con el corazón, sin chapas en los zapatos, sin escenarios postizos y sin otros accesorios.

Y claro, la pregunta, que estaba en el aire mientras se hacía la presentación, acabó por caer.  Creo que fue Pepe de Córdoba quien la hizo:

¿Y para cuando el decálogo para bailaoras?  

Vicente Escudero respondió que habría que esperar a que Carmen Morraya estuviera muerta o jubilada porque si no se ocuparía de romperlo aunque solo fuera por llevar la razón.

Y la respuesta de Carmen no tardaría en llegar algunos días después:

El decálogo del baile flamenco no sirve. Es un intento de que los bailaores disimulen que son maricones. Nada más.



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