jueves, 22 de marzo de 2012

Homenaje a una joven bruja

Tal es el nombre con el que Julio Cortázar (1914-1984) celebra en su obra Territorios a Carmen Morraya: Homenaje a una joven bruja.

El texto fue escrito tras asistir en París a su espectáculo 'La sorcière' (la bruja, en castellano) en el año 1975. Carmen estuvo varios meses en París con 4 representaciones semanales de 'La bruja'.

Territorios es un especial libro dentro de la especial producción literaria de Julio Cortázar.  Está publicado por Siglo XXI editores. La primera edición, que es la que manejo a la hora de escribir este texto es de 1978.  Con un formato apaisado y abundantes fotografias, recoje 17 capítulos a cual más atípico con la mirada de Julio sobre 17 temas.  Vienen precedido de una especie de prólogo titulado 'Explicaciones más bien confusas'.  Título que encaja muy bien con el contenido del libro y que además el autor reconoce inspirado en la conocida frase de Carmen: 'No hago fusión, hago confusión'.

El capítulo dedicado a Carmen es el segundo y comienza así:
A lo mejor la culpa de todo esto la tiene Heinz von Cramer, de alguna manera hay que apresar el erizo del ovillo y tirar de la punta, ir volviendo hebra lineal su esfericidad enconada aunque el erizo se obstine en defender una redonda oscura inocencia con el alfiletero de sus pinchos, aunque el ovillo, erizo de cajones y armarios, haga lo imposible contra eselento desentrañar que lo convierte poco a poco en cierre de paquetes, en tanta triste atadura doméstica y postal.

Carmen diría tras leerlo que Julio confundía más que ella.  Debió decirlo con cariño, porque cuando año después le preguntaron que personaje de ficción le hubiera gustado ser, eligió La Maga, la protagonista de Rayuela.

'La sorcière' fue un espectáculo ideado por Carmen con la ayuda de José el Cabrero para su gira por Francia.  En España no era asumible.  Ella revindicaba su papel de bruja, heredera de aquellas brujas que sobrevivieron a la Edad Media. Es posiblemente uno de los trabajos más comprometidos de Carmen, un intento de hacer ver que el flamenco no era tan neutro como se lo presentaba.  La dictura franquista quizo hacer del flamenco un abanderado de la España de pandereta y aunque la mayoría de artistas fueron ajeno a cualquier afirmación o negación de ello, algunos como Carmen chirriaban con esa imagen torpe.

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